El sector biotech ha ganado el reconocimiento de la sociedad y, asimismo, de los inversores

jóvenes trabajando con ordenador portátil


Con el fin de obtener una perspectiva global de la evolución del crecimiento del sector biotecnológico y los nuevos retos del mercado laboral que esto supone, entrevistamos a Ion Arocena, Director General de la Asociación Española de Bioempresas (AseBio), de la que Robert Walters es miembro colaborador

 

1. ¿Cómo crees que ha evolucionado el sector biotech desde el comienzo de la pandemia hasta el momento actual?

La pandemia ha puesto de relieve la capacidad de respuesta del sector biotecnológico, que desde el principio se volcó en la búsqueda de soluciones para hacer frente a la Covid-19 y sus consecuencias. Las empresas biotecnológicas han sido protagonistas en la investigación, desarrollo y la producción industrial de diagnósticos, tratamientos y vacunas, y lo han hecho con una agilidad nunca antes vista en la historia.

Más de 53 socios de AseBio trabajan en 170 soluciones frente a la Covid-19. Casi la mitad (49%) de las líneas buscan productos o materias primas para diagnosticar la enfermedad, un 33% trata de dar con un tratamiento y un 9% son herramientas de predicción. Los socios de AseBio también están trabajando en el desarrollo y suministro de vacunas: un 7% de esas investigaciones son en este campo y otro 2% de los asociados contribuye a la producción de alguna de las vacunas aprobadas o en fase de desarrollo. Los resultados muestran que el 38% de las líneas de investigación en Covid-19 que fueron reportadas hace un año sigue en activo, el 28% se trata de nuevas líneas, el 27% están completadas y en el mercado, y tan solo el 7% son líneas de investigación que se encuentran en stand-by.

Hemos observado que el sector ha ganado el reconocimiento de la sociedad y, asimismo, de los inversores. En 2020, la inversión levantada por las empresas biotecnológicas se vio incrementada en un 50% respecto al 2019.

2. ¿A qué retos crees que se enfrenta la industria en los próximos años?

A nuestro entender, nuestro ecosistema de empresas biotech innovadoras afronta fundamentalmente dos retos.

En primer lugar, necesitamos mejorar la colaboración público-privada, la transferencia de tecnología y la creación de nuevos proyectos empresariales innovadores, es decir, mejorar nuestra capacidad de convertir la excelente ciencia que generamos en nuestro país en innovaciones que lleguen a la sociedad y que generen impacto, fomentando nuevas iniciativas empresariales y la colaboración con las empresas establecidas del país.

El segundo reto es el de la industrialización y el crecimiento empresarial. Necesitamos industrializar nuestros desarrollos en España, generando capacidades industriales en las tecnologías del futuro, generando una mayor impronta industrial, más valor económico y social en el país. Para ello, necesitamos políticas que incentiven el crecimiento de nuestras empresas en sectores disruptivos como es el caso del biotecnológico.

3. ¿Cuál crees que será la tendencia de España en cuanto inversión y crecimiento en I+D?

En 2019, el último ejercicio completo pre-covid, la inversión en I+D del sector biotech alcanzó su máximo histórico: 940 millones de euros, con un 22% de crecimiento sobre el año anterior. Los últimos datos oficiales disponibles son del 2020, y según el INE, se invirtieron ligeramente por debajo de los 900 millones de euros, un 4,6% menos que el ejercicio anterior. Es evidente que el shock generado por la pandemia ha afectado a prácticamente todos los sectores de la economía y a todas las actividades, por lo que las empresas biotech y las actividades de I+D no han sido una excepción.

Durante los meses más duros del estado de alarma, constatamos que muchos proyectos de I+D tuvieron que ser interrumpidos, fundamentalmente investigaciones clínicas que se realizaban en los hospitales, que arrastraron una tremenda carga asistencial, y probablemente es precisamente esto lo que estamos viendo reflejado en los datos de 2020.

Somos optimistas respecto a la evolución de la inversión en I+D de nuestro sector.

Para nuestras empresas, la I+D es una actividad fundamental, de hecho, la actividad principal en muchas de ellas, y por tanto, más allá del parón que produjo este shock externo en algunos proyectos, hemos observado que nuestras compañías han invertido en I+D en el área de la Covid-19 en los meses subsiguientes. 

Asimismo, el sector ha sido capaz de atraer volúmenes significativos de inversión que irán viéndose reflejados en los siguientes años, con lo que esperamos un incremento de la inversión en I+D en los datos de 2021 y que la tendencia continúe en el 2022.

De cara a los próximos años, creemos que la industria biotecnológica se ha ganado el derecho a ser considerada como un sector estratégico fundamental para la recuperación económica del país. De esta forma, si nuestras empresas y sus capacidades son incorporadas en el plan de recuperación y reciben el impulso necesario, estamos seguros de que podremos continuar la senda ascendente que inauguramos en 2013, hasta el 2019.

4. ¿Cómo crees que afectará la nueva ley de start-ups a las empresas del sector?

Desde AseBio valoramos positivamente que se promulgue una ley dirigida a fomentar la creación de empresas emergentes. El reconocimiento que la ley hace a las compañías biotecnológicas, ampliando de los 5 años generales a 7, el plazo para que una empresa biotech pueda ser considerada como start-up para poder beneficiarse de las ayudas que favorecen el emprendimiento innovador.

Creemos que esta ley tiene aspectos muy positivos, como los relacionados con las stock-options y la ampliación del límite exento de impuestos, así como la mejora de su fiscalidad. En cuanto a la reducción del tipo del impuesto de sociedades, creemos que su impacto va a ser limitado, debido a que las empresas emergentes no suelen tener beneficios en sus primeros años de vida, más aún en sectores de largos ciclos de maduración como el biotecnológico.

Nosotros abogamos por dar mayor recorrido a los incentivos dirigidos a atraer inversión en las empresas emergentes, ya que creemos necesario un efecto multiplicador para impulsar la financiación que permiten el crecimiento de estas start-ups.

En este sentido, hemos propuesto ampliar los límites y los tipos de los incentivos a la inversión por parte de personas físicas, trasladar estos beneficios a las personas jurídicas a través del impuesto de sociedades y extender estos beneficios a la inversión en fondos que inviertan en empresas emergentes, de forma que se incentive asimismo la inversión a través de vehículos de gestión profesionalizada.

5. ¿Cuál crees que es el principal hándicap de las empresas biotecnológicas a la hora de captar talento?

Recientemente hemos publicado en colaboración con la Red de Asociaciones de Investigadores y Científicos Españoles en el Exterior (RAICEX), Farmaindustria y la Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria (FENIN), un estudio para la mejora de la atracción del talento internacional. A pesar de que el ámbito del estudio es la atracción del talento internacional, algunas conclusiones son extrapolables a todo tipo de talento.

La gran mayoría de las empresas biotech del país son pymes (96%) y más de la mitad de ellas, micropymes, que se encuentran en estadios precomerciales y por tanto, dependen de fuentes de financiación externa para poder desarrollarse. En este contexto, los recursos con los que cuentan las compañías suelen ser limitados, por lo que su capacidad económica para competir por el mejor talento suele ser limitada frente a los grandes laboratorios farmacéuticos.

Sin embargo, hemos observado que nuestras empresas trabajan en proyectos atractivos de gran potencial, pueden ofrecer proyectos de desarrollo profesional muy interesantes, en áreas de gran impacto social que entroncan con el perfil motivacional de muchos profesionales. Por ello, en muchas ocasiones es una cuestión de creatividad, flexibilidad y negociación, definir fórmulas que encajen tanto con las posibilidades de las empresas, como con las motivaciones del talento.

 

Robert Walters ha establecido un marco de colaboración con la Asociación Española de Bioempresas (AseBio) para facilitar la aproximación entre aquellos que trabajan en el sector de biotecnología en España, y las posiciones de farmacéutica, biotecnología y salud gestionadas por Robert Walters. Más información aquí.

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