Cómo lidiar con el síndrome del impostor en el trabajo

mujer en oficina sujetando una tablet

¿Sientes constantemente que no mereces el empleo que tienes, y que en cualquier momento van a descubrir que eres un fraude en tu trabajo? Tranquilo, no eres el único.

El síndrome del impostor es un fenómeno psicológico que muchas personas enfrentan en algún momento de sus carreras profesionales, desde las estrellas del deporte hasta CEOs globales. 

Definido por el Centro de Asesoramiento del Instituto de Tecnología de California como "un conjunto de sentimientos de insuficiencia que persisten incluso ante la información que indica que se trata de todo lo contrario. Se experimenta internamente como una duda crónica de sentimientos de fraude intelectual.”

Aunque esto pueda parecer complejo, el síndrome del impostor es un fenómeno bastante común: se estima que más del 70% de las personas padecerá este síndrome en algún momento de su vida.

Si bien la causa para esta inseguridad es poco clara, es posible controlar los sentimientos negativos: la solución es reconocer los pensamientos que nos llevan a sentir inseguridad, cuestionar su fundamentación y gradualmente ir controlándolos hasta superarlos.

¿Crees que puedes padecer el síndrome del impostor? Te ofrecemos algunos consejos para detectar los síntomas y aprender a lidiar con ellos:

Síntoma 1: Dificultad para aceptar elogios

Incluso aquellos con más éxito en sus vidas profesionales pueden sufrir momentos de incertidumbre interior. Las personas que padecen este síndrome no se felicitan al recibir premios y conseguir éxitos, por el contrario, tienden a justificarlo no por mérito sino por suerte, o incluso por un error de criterio de su jefe, teniendo dificultades para creer que realmente son merecedores de lo que consiguen.

El fallo al interiorizar tus logros puede convertirse en un problema, principalmente si tu objetivo es avanzar a nivel profesional. Si tienes el miedo permanente de no estar a la altura, será difícil aprovechar tu potencial, pudiendo dudar sin ninguna razón a la hora de aceptar una evolución positiva en tu carrera. 

Solución: Reconoce y celebra tu éxito

Recuerda que no has llegado tan lejos por suerte, sino porque trabajaste para ello, por lo que mereces el éxito que has obtenido. Es saludable recordar esto de vez en cuando. Reflexiona sobre el camino recorrido, y sobre tus logros – acuérdate de los premios, proyectos exitosos y feedback positivo recibidos por parte de personas que valoras. Nada de eso fue por casualidad.

Síntoma 2: Intentar ser el superhéroe de la oficina

Otro síntoma común de un “impostor” es la necesidad inherente de ser "el mejor de los mejores". Cuando no consigue alcanzar sus objetivos, generalmente muy altos y sin ayuda de nadie, se siente un fracasado. Un sentimiento que perpetúa el ciclo tóxico de perfeccionismo y acaba resultando en un auto-sabotaje permanente.

Solución: Apóyate en los demás

No existe ninguna razón para tener vergüenza a la hora de pedir ayuda, o de admitir que no tienes siempre todas las respuestas.

Cuando sientas dificultades para conseguir tus metas, habla con un mentor o un compañero de trabajo – con apoyo tendrás menos razones para sentirte estresado y aumentarás tu confianza respecto a la consecución de lo llevado a cabo.

Si no tienes un equipo de apoyo, tal vez sea el momento de pedir uno o de buscar un empleo que lo ofrezca. Es una buena idea preguntarse si tus pensamientos negativos e inseguridades se crearon en tu lugar de trabajo.

Síntoma 3: Compararse constantemente con otras personas

Todos nos comparamos con otras personas, pero cuando esto se produce en exceso puede volverse un hábito poco saludable. Se pueden crear sentimientos de envidia y de baja autoestima, incluso hasta de depresión. Utilizar a otra persona como referencia comparativa de ti mismo puede hacer que creas que hay algo en ti que falla, y que tú eres el problema.

Solución: Enfócate en tus objetivos

Redirecciona tu energía y atención hacia tus próximas metas y objetivos, y hacia aquello que es necesario para alcanzarlos. Aprende a reconocer cuándo estás haciendo comparaciones tóxicas (e injustas contigo mismo), y procura distraerte de estos pensamientos negativos que no aportan nada.

Cultiva una relación positiva con tu jefe, de forma que puedas hablar abiertamente sobre tus ambiciones y objetivos dentro de la compañía.

En el caso de que presentes tu candidatura a un nuevo empleo y no te sientas muy confiado, pídele a un grupo de amigos que escriban 5 cualidades sobre ti – esta dinámica puede ser muy positiva en términos de autoconfianza. Te servirá para recordar también que debes enfocar tu atención en ti mismo, y no en comparaciones superfluas con otras personas.

El síndrome del impostor es un fenómeno psicológico que muchas personas enfrentan en algún momento de sus carreras profesionales, desde las estrellas del deporte hasta CEOs globales. 

Impostores: ¿Y ahora?

Vencer el síndrome del impostor requiere que te aceptes a ti mismo: no tienes que conseguir la perfección para merecer el éxito que has conseguido y los elogios que has recibido. No se trata de bajar el listón, sino de adaptarlo a un nivel más realista, que no te deje siempre por debajo de tus objetivos y te haga sentir frustrado.

Por el contrario, si piensas que ya has intentado todas las soluciones mencionadas y las cosas no han mejorado, tal vez sea el momento de evaluar tu empleo y cultura corporativa actuales, que pueden estar afectándote de manera negativa. Un ambiente de trabajo más solidario y comprensivo puede aumentar tu autoestima y tener un gran impacto en el desarrollo de tu carrera profesional.

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